| Desde el pesimismo nuestros pequeños pueblos se acercan peligrosamente desde el envejecimiento al abismo de la despoblación. La agricultura y la ganadería,
fuentes de riqueza tradicional, no encuentran fondo a su particular crisis ni tampoco sabia nueva que garantice su futuro a medio y largo plazo. Los jóvenes, mejor preparados de la historia, se ven empujados --una vez más-- a emigrar; e infraestructuras y recursos sociales son insuficientes o se encuentran en mal estado. |
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Desde el optimismo el mundo rural es terreno abonado a las oportunidades, y estas suponen un abanico más amplio, gracias a las nuevas tecnologías, la potenciación del turismo, el ocio rural y los incipientes yacimientos de empleo relacionados con el medio natural, energías renovables, la agricultura ecológica, el desarrollo de la industria agroalimentaria y su comercialización… |